Sin más óxido, funcionamiento rígido ni relubricación diaria.
Cadenas con una vida útil de 52 semanas o más
Situación inicial
En las líneas de procesamiento de residuos y subproductos, las cadenas de los volcadores estaban constantemente expuestas a agua, sangre y productos químicos de limpieza. Los aceites convencionales se lavaban en pocas horas, dejando las cadenas oxidadas y rígidas. El personal de mantenimiento relubricaba las cadenas a diario solo para mantenerlas en funcionamiento, y aun así las cadenas fallaban en menos de un año.
- Lubricación diaria: ~365 intervenciones por año
- Vida útil de la cadena: <12 meses
- Costo de reemplazo de cadena: €5.000–€10.000 por juego, más tiempo de inactividad
Solución
Las cadenas de los volcadores se cambiaron a Interflon Food Lube G220 (libre de PFAS, NSF H1). Gracias a su tecnología MicPol®, Food Lube G220 forma una película lubricante altamente adhesiva que permanece en su lugar incluso bajo exposición a agua, sangre y desinfectantes. Los intervalos y la dosificación de lubricación se optimizaron para evitar goteos y mantener una protección confiable en este entorno exigente.
Resultados
- Mayor vida útil de las cadenas → al menos 52 semanas, con una duración aún mayor observada en la práctica.
- Menor frecuencia de lubricación → de diaria (365×) a semanal (52×).
- Horas de mantenimiento ahorradas → ~78 horas por año (15 minutos × 313 relubricaciones evitadas).
- Ahorro en repuestos → se evitó un reemplazo completo de cadena por año (≈ €5.000–€10.000).
- Mejor higiene → sin goteo de aceite, menos óxido visible y menor arrastre de aceite, lo que facilita el cumplimiento en auditorías HACCP/BRC.
Conclusión
Al cambiar a Interflon Food Lube G220 en las cadenas de volcadores de sus líneas de procesamiento de residuos y subproductos, la planta extendió la vida útil de las cadenas a al menos 52 semanas, redujo la carga de trabajo de lubricación en más de 300 intervenciones por año y disminuyó los costos de repuestos y mano de obra.
El resultado: cadenas de volcadores con un funcionamiento más suave, menos paradas no planificadas y una mejor preparación para auditorías.