No todo lo que se ha hecho siempre en el ámbito de la lubricación es necesariamente correcto. A continuación, desmontamos cuatro creencias erróneas sobre la lubricación que pueden perjudicar a la maquinaria industrial.

4 mitos sobre lubricación que pueden dañar tus equipos

La lubricación industrial es uno de los cuidados más importantes para tus máquinas. Si se hace de forma correcta, podemos reducir los fallos de la maquinaria y optimizar su durabilidad. Sin embargo, en la mayoría de las fábricas se siguen cometiendo muchos errores por costumbres y hábitos. Son métodos  que pasan de generación en generación simplemente porque "siempre se ha hecho así".

A simple vista, estos hábitos de toda la vida pueden parecer lógicos, pero la realidad es muy diferente. Las máquinas de hoy en día son más modernas y sofisticadas, por lo que los trucos viejos ya no funcionan. De hecho, seguir aplicando estos hábitos del pasado suele contribuir a provocar averías imprevistas, estropear los equipos antes de tiempo y generar un incremento significativo de costes en reparaciones.

Por eso, en este artículo vamos a analizar los cuatro mitos sobre la lubricación industrial más habituales en las plantas industriales. Veremos por qué se siguen cometiendo estos fallos y te daremos la solución correcta para cada uno de ellos. El objetivo es aprender a lubricar de forma inteligente para evitar paradas inesperadas, ahorrar costes y hacer que tus máquinas rindan al máximo.

 

Técnico aplicando exceso de grasa en una cadena industrial, una práctica que puede causar suciedad, desgaste y averías.

Mito 1: Cuanta más grasa aplico, mejor protegida está la máquina

¿Por qué muchas personas lo creen?

Durante años "durante años se ha considerado que una mayor cantidad de grasa con la idea de que una mayor cantidad de grasa proporciona una mejor protección. Como resultado, muchas máquinas reciben más lubricante del necesario pensando que así estarán mejor protegidas frente al desgaste.

La realidad

En lubricación industrial, más no significa mejor. El sobreengrase es uno de los errores más frecuentes y puede generar problemas importantes en componentes como rodamientos, motores eléctricos o sistemas de transmisión.

Aunque pueda parecer una buena práctica, el exceso de grasa puede afectar negativamente al funcionamiento de los componentes y reducir su vida útil. Estas son algunas de sus consecuencias más habituales:

Problema

Consecuencia

Incremento de la temperatura de funcionamientoMayor degradación del lubricante y reducción de la vida útil de los componentes.
Fugas de grasaAcumulación de suciedad y contaminación en la aplicación.
Aumento de la fricción internaMayor consumo energético y menor eficiencia operativa.
Desgaste prematuro de componentesIncremento de costes de mantenimiento y sustitución de piezas.
Fallos anticipados en rodamientos y retenesParadas no planificadas y pérdida de productividad.

 Cómo hacerlo correctamente

Para evitar los problemas asociados al sobreengrase, es importante seguir una serie de buenas prácticas que permitan garantizar una lubricación eficaz y prolongar la vida útil de los componentes:

  • Definir frecuencias de lubricación adecuadas: Cumplir las frecuencias de lubricación establecidas es tan importante como definirlas correctamente. Cuando la falta de tiempo o recursos dificulta la ejecución de estas tareas, servicios especializados como IMOS permiten garantizar el cumplimiento del plan de lubricación y reducir el riesgo de errores como el sobreengrase.
  • Utilizar herramientas de aplicación precisas: el uso de pistolas de engrase calibradas y otros sistemas de aplicación permite controlar mejor la cantidad de grasa suministrada a cada punto de lubricación.
  • Verificar periódicamente el estado del componente: realizar inspecciones regulares permite detectar fugas, contaminación o problemas de lubricación antes de que provoquen averías o fallos prematuro.

 

Balanza con lubricante, componentes mecánicos y una hucha, simbolizando el ahorro y la rentabilidad de una correcta lubricación.

Mito 2: La lubricación es un gasto y no una inversión rentable

¿Por qué muchas personas lo creen?

Este mito persiste porque el coste del lubricante es visible e inmediato, mientras que los costes derivados de una mala lubricación suelen aparecer de forma indirecta a través de averías, paradas y pérdidas de eficiencia. Como consecuencia, muchas organizaciones tienden a infravalorar su impacto real sobre el rendimiento de los activos.

Realidad

Muchas organizaciones siguen considerando la lubricación como un simple gasto de mantenimiento. Sin embargo, las consecuencias de una mala gestión de la lubricación suelen generar costes mucho más elevados que la inversión necesaria para realizarla correctamente.

Una estrategia de lubricación poco definida puede acelerar el desgaste de los componentes, incrementar el consumo energético y favorecer la aparición de averías que afectan directamente a la continuidad de producción. Estas incidencias no solo aumentan los costes de mantenimiento, sino que también impactan en indicadores clave como la disponibilidad de los equipos, el OEE (Eficiencia Global del Equipo), el MTBF (Tiempo Medio Entre Fallos) y la productividad de la planta.

Cuando se analiza el TCO (Coste Total de Propiedad) de un activo, el precio del lubricante representa únicamente una pequeña parte del coste real asociado a su funcionamiento.

Cómo hacerlo correctamente

Para convertir la lubricación en una inversión rentable es necesario gestionarla de forma estructurada. Disponer de un plan de lubricación como Double MP permite definir los productos, frecuencias, procedimientos y tareas necesarias para asegurar una lubricación consistente y alineada con las necesidades reales de cada equipo.

  • Menos averías: Una lubricación correctamente planificada reduce el desgaste de los componentes y disminuye la aparición de fallos mecánicos.
  • Menor consumo energético: Reducir la fricción permite que los equipos trabajen con mayor eficiencia, optimizando el consumo de energía.
  • Mayor vida útil de los componentes: La correcta selección de lubricantes y frecuencias ayuda a prolongar la vida útil de los activos y reducir sustituciones prematuras.
  • Mejora de indicadores de mantenimiento: Una gestión estructurada de la lubricación contribuye a aumentar el MTBF (Tiempo Medio Entre Fallos), mejorar la disponibilidad de los equipos y reducir las intervenciones correctivas.
  • Mayor rentabilidad: La reducción de averías, consumos energéticos y tiempos de parada tiene un impacto directo sobre el OPEX (Operating Expenditure o Gastos Operativos), el ROI (Return on Investment o Retorno de la Inversión) y el rendimiento global de la planta.

 

Operario con un aerosol lubricante observando una máquina con dudas por falta de formación en lubricación industrial.

Mito 3: No es necesario formar al personal en buenas prácticas de lubricación

¿Por qué muchas personas lo creen?

Este mito suele persistir porque la lubricación se percibe como una tarea sencilla que se aprende con la experiencia diaria. Como consecuencia, muchas organizaciones asumen que el conocimiento práctico es suficiente y subestiman el impacto que una formación específica puede tener sobre la fiabilidad de los equipos y los resultados del mantenimiento.

El poder del conocimiento en mantenimiento

De nada sirve invertir en los lubricantes más avanzados del mercado o en maquinaria de última generación si el personal encargado de su aplicación no está correctamente capacitado. 

La formación técnica en lubricación industrial es uno de los activos más valiosos de cualquier plan de mantenimiento. Cuando los operarios entienden el porqué de cada procedimiento, la cultura de la planta cambia por completo.

Capacitar al personal no es un coste, es una garantía de rentabilidad. Al final, la fiabilidad de las máquinas está en manos de quienes las cuidan cada día. Dotarles del conocimiento adecuado es el paso definitivo para transformar un mantenimiento reactivo (apagar fuegos) en uno proactivo y eficiente.

Importancia de las buenas prácticas

Una formación adecuada no solo mejora los conocimientos técnicos del personal. También ayuda a reducir errores, estandarizar procedimientos y aumentar la fiabilidad de los equipos.

❌  Sin formación

Con formación

Selección incorrecta de lubricantesSelección correcta de lubricante
Frecuencias de lubricación erróneasAplicación adecuada y controlada
Mezcla de productos incompatiblesMenor riesgo de contaminación
Mayor riesgo de contaminaciónMayor vida útil de los componentes
Más averías y costes de mantenimientoMás fiabilidad y productividad
Armario con lubricantes almacenados sin orden ni control, aumentando el riesgo de contaminación y deterioro del producto.

Mito 4: No es importante dónde se almacenan los lubricantes

¿Por qué muchas personas lo creen?

Este mito suele mantenerse porque el almacenamiento de lubricantes se percibe como un aspecto logístico secundario, cuando en realidad no se asocia directamente con fallos inmediatos en el funcionamiento de los equipos. Esta falta de relación visible entre causa y efecto hace que muchas organizaciones subestimen su impacto real.

El problema del almacenamiento

Se suele pasar por alto que el lubricante puede degradarse antes de su uso si no se almacena en condiciones adecuadas.

El almacenamiento incorrecto no solo se refiere al lugar físico, sino también a la gestión del producto en el tiempo: exposición a humedad, cambios de temperatura, polvo o luz solar, así como el control de la caducidad y el uso de envases abiertos. Mantener botes abiertos o parcialmente utilizados durante largos periodos aumenta el riesgo de contaminación y pérdida de propiedades, incluso aunque el producto no haya llegado a su fecha de caducidad.

Qué ocurre cuando se almacenan mal

  • Absorción de humedad.
  •  Aceleración de la degradación y reducción de la vida útil (caducidad del producto).
  • Entrada de polvo y partículas.
  • Contaminación del lubricante.
  • Oxidación prematura.
  • Pérdida de propiedades.

Buenas prácticas de almacenamiento

Un lubricante correctamente seleccionado puede perder gran parte de sus propiedades si no se almacena adecuadamente. Por ello, es importante establecer unas condiciones de almacenamiento que ayuden a preservar su calidad desde la recepción hasta su aplicación.

⚙️ Aplicaciones más precisas
Permite aplicar el lubricante adecuado, en la cantidad correcta y con la frecuencia necesaria para cada equipo.

🛡️ Menor riesgo de contaminación
El conocimiento de las buenas prácticas reduce el riesgo de mezclar productos incompatibles o contaminar los lubricantes.

🔧 Mayor vida útil de los equipos
Una lubricación correctamente ejecutada disminuye el desgaste y ayuda a prolongar la vida útil de los componentes.

📈 Más productividad y fiabilidad
Menos errores y averías se traducen en una mayor disponibilidad de los equipos y una producción más eficiente.

 

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