El exceso de lubricante en maquinaria industrial causa fallos, sobrecalentamiento y riesgos laborales. Aprende a evitarlo con asesoramiento experto.
Exceso de lubricación: riesgos y cómo evitar daños en maquinaria
El exceso de lubricación es un problema silencioso que genera sobrepresión, suciedad, sobrecalentamiento, fallos prematuros y costes elevados en la industria. Ocurre principalmente por errores humanos, falta de control y desconocimiento de cantidades y frecuencias.
Sus consecuencias incluyen fugas, mayor consumo energético, daños en juntas, contaminación y paradas de producción. Para evitarlo, es imprescindible contar con un plan de lubricación claro, medir la cantidad aplicada, formar al personal y usar productos y sistemas adecuados.
Interflon ofrece asesoramiento experto y soluciones óptimas para mejorar la lubricación y evitar estos problemas.
En el mantenimiento industrial, más no siempre significa mejor. Aplicar lubricante en exceso puede parecer una buena práctica preventiva, pero en realidad es una de las principales causas de fallos prematuros, sobrecalentamientos y averías costosas. Además, aumenta el consumo, el riesgo de accidentes y el impacto ambiental.
Descubre cómo identificar la sobrelubricación, entender sus causas y aplicar las mejores prácticas para mantener tu maquinaria eficiente, segura y libre de fallos con la ayuda de Interflon.
¿Por qué el exceso de lubricación es un problema oculto?
El exceso de lubricante es uno de los fallos más comunes y, al mismo tiempo, uno de los más difíciles de identificar en una planta industrial. A diferencia de la falta de lubricación (que suele generar ruido, vibraciones o temperatura elevada) la sobrelubricación puede pasar desapercibida durante meses hasta que aparece una avería repentina.
Aplicar más lubricante del necesario genera sobrepresión, acumula calor y facilita que la suciedad se adhiera a la grasa o al aceite, formando una mezcla abrasiva que acelera el desgaste interno. Como estos efectos no son visibles en la fase inicial, muchos técnicos continúan añadiendo “un poco más por seguridad”, sin darse cuenta de que están contribuyendo al problema.
Este desequilibrio se agrava cuando no existen intervalos definidos, no se controla la cantidad aplicada o no hay un plan de lubricación claro. El resultado es un enemigo silencioso: el equipo parece funcionar bien… hasta que deja de hacerlo.
Qué es la sobrelubricación y por qué ocurre
La sobrelubricación aparece cuando se aplica más lubricante del que un componente necesita para mantener su película protectora. Aunque pueda parecer un gesto inocuo, altera la relación tribológica entre carga, superficie y lubricante, afectando directamente al rendimiento.
Cuando se excede la cantidad recomendada:
- Se produce un aumento de presión interna.
- El aceite o la grasa pierden su capacidad de renovar la película lubricante, lo que reduce su efectividad.
- Las temperaturas internas suben y se acelera la degradación química del producto.
- El exceso de grasa o aceite atrae partículas externas que contaminan el sistema y crean abrasión.
La causa más habitual es el factor humano: ausencia de medición precisa, desconocimiento de las necesidades del equipo y de las herramientas usadas para lubricar.
Con el tiempo, estos pequeños desajustes provocan un deterioro progresivo, que puede terminar en fallos prematuros y paradas no planificadas.
Consecuencias directas del exceso de lubricación
- Alta probabilidad de fugas: La sobrelubricación aumenta la presión interna del sistema y provoca fugas.
- Mayor consumo energético: Más lubricante no siempre significa menos fricción. Al aumentar la presión y la carga, el equipo necesita más energía para moverse, incrementando el gasto eléctrico y reduciendo la eficiencia operativa.
- Acumulación de suciedad en lubricación abierta: El exceso de grasa o aceite atrae polvo y partículas ambientales, formando costras que dificultan la relubricación y actúan como abrasivo sobre las superficies metálicas.
- Sobrecalentamiento y degradación química: Un exceso de lubricante puede provocar un aumento de temperatura y oxidación acelerada, afectando al rendimiento y la durabilidad del aceite. Esto genera desgaste prematuro en rodamientos, engranajes y cojinetes.
- Daño en las juntas: El exceso de presión interna daña las juntas, permitiendo la entrada de agua o contaminantes al sistema. Esto obliga a realizar mantenimientos correctivos de elevado coste o incluso a reemplazar el equipo completo.
- Fallos en motores eléctricos: El exceso de engrase en los rodamientos de un motor eléctrico deriva en la contaminación de los devanados del estator lo cual provoca en cortocircuitos o fallo del equipo.
Consecuencias directas del exceso de lubricación
- Paradas de producción: Una avería provocada por sobrelubricación implica tener que detener la maquinaria para limpiar, desmontar o sustituir los componentes. En equipos críticos los costes indirectos por inactividad pueden superar considerablemente el coste de la reparación. Además, esto también genera retrasos en la producción y tensiones en la cadena de suministro.
- Coste ambiental y normativo: Las fugas o goteos derivados del exceso de lubricante suponen un impacto ambiental elevado. Los residuos deben ser recogidos y tratados, lo que incrementa los costes de mantenimiento. En algunos sectores, especialmente el alimentario y farmacéutico, los vertidos accidentales pueden conllevar sanciones económicas y riesgo de incumplimiento normativo.
Por eso, el control del lubricante industrial no es solo una cuestión técnica, sino también una obligación medioambiental y de seguridad alimentaria.
Casos habituales de sobrelubricación
• Rodamientos: el exceso de grasa daña los sellos, impide que la grasa nueva llegue al núcleo y genera aumento de temperatura y desgaste prematuro.
• Cadenas, guías y cremalleras: el exceso se elimina por acción mecánica, provocando goteos, pérdida de producto y contaminación del entorno, especialmente en entornos alimentarios.
• Ambientes polvorientos: el exceso de lubricante actúa como un imán para el polvo, creando una costra abrasiva que impide la relubricación y acelera el desgaste.
• Motores eléctricos: la grasa sobrante puede penetrar en los devanados, causando derivaciones, sobrecalentamiento o fallos catastróficos.
• Reductores y cajas cerradas: añadir más aceite del recomendado aumenta la presión interna, generando fugas por respiraderos o retenes y contaminando el entorno.
Estos casos son ejemplos claros de cómo “más no siempre es mejor”: una lubricación controlada y ajustada a cada punto crítico puede multiplicar la vida útil de los componentes y reducir drásticamente los costes operativos.
Cómo evitar daños por exceso de lubricación
• Establece un plan de lubricación: define productos y frecuencias exactas para cada punto de engrase. Un plan de lubricación documentado permite trazar, auditar y mejorar continuamente.
• Usa sistemas de lubricación automáticos: garantizan un suministro constante y controlado, reduciendo errores humanos. Un ejemplo de sistema de lubricación automático sería la lubricación por pulverización, entre otros.
• Forma al personal técnico: la capacitación es clave para evitar el “por si acaso”. Los técnicos deben conocer las consecuencias reales de un exceso de lubricación. Es por eso que, para garantizar la eficiencia y la seguridad en las operaciones industriales, en Interflon ofrecemos cursos de lubricación.
• Limpia los excesos inmediatamente: si ocurre una sobrelubricación, elimina el excedente y revisa los puntos cercanos para evitar contaminación cruzada.
Evita este problema con Interflon
Si quieres asegurarte de aplicar la cantidad exacta de lubricante y evitar los problemas derivados del exceso de lubricación, estamos aquí para ayudarte. Nuestro equipo especializado te asesorará para seleccionar la solución más adecuada para cada aplicación, optimizando el rendimiento de tus equipos y reduciendo los costes operativos.
📩 Rellena el formulario de contacto y recibe una propuesta técnica adaptada a las necesidades de tu planta o maquinaria.
Autor: Aina Vall Pina, MLT I
Revisado por: Tom Dessard, Responsable Técnico Interflon